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Está
escrito en la perashá de esta semana; “Vaietzè
Iaacov Mibeer Sheba Vaièlej Jarána” Iaacov salió
de Beer Sheba y se dirigió o marchó hacia Jarán.
Cuando dice de Beer Sheba, nos cuenta, que de donde salió,
es de la Ieshivá de Shem y Eber. Iaacov estuvo 14 años
estudiando en esta ieshivá. Emprendió su camino y
cuando llegó a Jarán se dio cuenta que no había
hecho tefilá en el lugar donde se iba a construir el Bet
Hamikdash. Entonces regresó al lugar. En este lugar especial,
dice la Torá: “durmió”. Si la Torá
dice durmió quiere decir que antes, cuando estuvo en la ieshivá
no había dormido. En la Torá no sobra una palabra,
si la trajo tiene un mensaje y éste es el mensaje. En la
ieshivá de Shem y Eber no había dormido.
Esa noche Iaacov durmió, y “soñó”
con una escalera en la que ángeles de D-s subían y
bajaban. Luego de esto siguió su camino a Jarán y
en Jarán estuvo en la casa de Labán, primero 7 años
después otros 7 y después otros 6 más. Es conocido
lo que Iaacov vivió y sufrió en la casa de Labán,
con Rajel y Lea, y todos los problemas que tuvo que enfrentar mientras
estuvo en la casa de su tío. Sigue la Torá diciendo
que luego de estar los años que estuvo allí se dirigió
a Eretz Israel. Y cuando llegó a Eretz Israel lo “recibieron”
ángeles de D-s.
Acá surge una pregunta que es la siguiente:
Iaacov estuvo 14 años estudiando en la ieshivá de
Shem y Eber. 14 años sin siquiera dormir. 14 años
en que lo único que hacia era estudiar y estudiar. Viniendo
de ahí, llegó al lugar donde se iba a construir el
Bet Hamikdash y soñó, sólo “soñó”
con ángeles.
En cambio cuando salió de lo de Labán y llegó
a Eretz Israel fue recibido, en forma personal por los ángeles
de D-s.
Una persona que estudia durante 14 años sin siquiera dormir,
tiene el mérito de soñar con ángeles, pero
cuando una persona, vive lo que vivió Iaacov en la casa de
Labán, pasa todas las pruebas que tuvo que pasar Iaacov en
esa casa, y sin embargo se puede mantener en el camino de la Torá,
sin siquiera correrse un milímetro del camino que su padre
le enseñó, esa persona tiene el mérito de ser
recibida por los ángeles en forma personal.
Hoy puedo entender que fue lo que pasó cuando llegué
por primera vez a la ieshivá Atereth Tzví. Venimos
de un mundo de pruebas constantes. Venimos del mundo de la asimilación,
venimos del mundo en donde ser honesto es ser raro, venimos de un
mundo donde ser puntual está fuera de onda, venimos de un
mundo de engaño permanente, venimos del mundo de Labán.
Y qué fue lo que pasó cuando llegué a la ieshivá
Atereth Tzví? O cuando llegamos a la ieshivá Atereth
Tzví? Porque estoy seguro que esto no es simplemente mi experiencia
personal…Cuando llegamos a la ieshivá Atereth Tzví
somos recibidos por ángeles, ángeles que en forma
personal se ocupan de nosotros, ángeles que increíblemente
demuestran conocernos mejor que lo que nos conocemos nosotros mismos.
Angeles que nos orientan, y nos alientan, ángeles a quienes
les contamos, a veces casi sin ningún reparo, nuestras experiencias
del mundo de Labán. Estos mismos ángeles son los que
se dedican a nosotros como si fuésemos sus propios hijos.
Hoy entiendo qué fue lo que pasó. Venimos del mundo
de Labán, pero en algún momento hacemos click y decidimos
ser Iaacov. Y en ese momento, cuando la decisión de abandonar
el mundo de Labán está tomada, cuando la decisión
de ser personas correctas y vivir de acuerdo a como D-s quiere que
vivamos, en ese momento, D-s mismo nos envía ángeles
para que nos reciban.
Ser parte de esta ieshivá, estar a lado del Rab Meta y de
su familia ,de los morim que la componen, ser parte de este grupo
de amigos, y cuando digo amigos no digo compañeros de estudio,
sino amigos, poder estar hoy festejando un sueño que llevó
16 años hacerse realidad, poder tener no sólo en mente
si no ya en marcha el proyecto de agrandar la ieshivá, este
proyecto maratónico en el que todos somos parte, un proyecto
que nos va a permitir seguir con las charlas para parejas, los cursos
para mujeres casadas y los cursos para adolescentes, los seminarios
de fin de semana, el Kolel, los alumnos nuevos que gracias a D-s
día a día llegan buscando su lugar, los alumnos viejos
que quieren seguir teniendo su lugar, (y en esta me incluyo), ser
parte de esta ieshivá es una bendición que no quiero
dejar de agradecer.
En principio al Rab Meta y a toda su familia, a los morim, a los
amigos, a los que en cada paso que damos nos apoyan ya sea con palabras
de aliento o poniendo el hombro, a todos aquellos que quizás
hoy deberían estar acá, en mi lugar, y que no pudieron
o no se animaron estar, a todos ellos va mi agradecimiento. Quiera
D-s, alabado sea Su Nombre, permitirnos seguir teniendo el mérito
de enviarnos ángeles para que reciban a todos los Iaacov
que desearon salir de la casa de Labán. Que veamos pronto
la llegada del Mashiaj en nuestros días. Amén
*Sergio
Ades.
Alumno de la Ieshiba Atereth Tzvi
Este texto fue leido en la Hajnasat Sefer Tora.
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